El sector externo de la economía se torna más vulnerable
NO HAY DIVERSIFICACIÓN: EXPORTACIONES
DEPENDEN CADA VEZ MÁS DE LA SOYA Y EL GAS
**Eventuales dificultades en la exportación de estos productos pueden ocasionar el virtual quebranto del sector externo de la economía boliviana**
ECONOTICIAS.- Día que pasa, la presencia boliviana en el mercado internacional se torna cada vez más dependiente de la producción de soya y del gas natural, lo que acrecienta la gran vulnerabilidad que tiene el sector externo de la economía nacional.
Según la información estadística del Viceministerio de Exportaciones, tan sólo las ventas externas del complejo soyero y del gas natural ya constituyen más de un tercio de las exportaciones nacionales.
En 1999, las exportaciones de soya y de gas significaban sólo la cuarta parte (26 por ciento) de todo lo que el país vendía al exterior. En el año 2000, las ventas de estos productos ya constituían el 35 por ciento, mientras que para febrero de 2001 ese porcentaje de participación aumentó hasta el 38 por ciento.
Para los especialistas, esta tendencia será cada vez más fuerte en los siguientes años, a medida que aumente la exportación de gas natural, un producto que a corto plazo se convertirá en el eje de las ventas externas nacionales, tal como en su momento fueron el estaño, la plata o la goma.
LOS PELIGROS
Sin embargo, la creciente concentración de la oferta exportable del país en pocos productos no es saludable, ya que eventuales dificultades en la exportación del gas o la soya pueden generar el colapso del sector externo de la economía, con graves repercusiones en el resto de las actividades productivas y de consumo.
En el año 2000, las exportaciones de gas y de soya, tanto en harinas, tortas, grano y aceite, significaron un ingreso de 443,3 millones de dólares para los agroexportadores del oriente y del valle y para las grandes transnacionales que operan en el país.
Y aunque por estas exportaciones el Estado y las regiones perciben regalías o impuestos muy reducidos, su mayor impacto, generado especialmente en el complejo soyero, está en el ingreso de divisas, su parcial circulación en el mercado interno y en la generación de empleo y de otras actividades.
De ahí su importancia y relevancia en la oferta exportable del país, que además se caracteriza por ser no solamente poco diversificada sino que también está altamente dominada por las materias primas, lo que constituye una enorme desventaja para ingresar en la economía mundial del siglo XXI, según advirtió el "gurú" de la macroeconomía Jeffrey Sachs.
ALTA CONCENTRACIÓN
Los datos oficiales muestran que durante el año 2000, cerca de tres cuartas partes de las ventas externas del país se originaron en la exportación de apenas seis productos y sus derivados, que son los que definen la marcha y comportamiento del sector externo de la economía nacional.
En la gestión de 2000, la venta de estos productos --entre los que se encuentran tortas, harinas y aceites de soya, zinc, plata, oro, estaño y gas-- significó el ingreso de 896,2 millones de dólares, que representa el 72 por ciento de todo lo que el país vendió al exterior.
MATERIAS PRIMAS
La elevada concentración de la oferta exportable en pocos productos de origen minero, gasífero y agrícola, escasamente industrializados, coloca a Bolivia en una incómoda situación en el escenario internacional y la torna excesivamente vulnerable a las permanentes contorsiones del mercado internacional, que casi siempre castiga con excesivo rigor a los países productores de materias primas.
Y esto fue lo que aconteció en los tres últimos años, cuando la abrupta caída de las cotizaciones internacionales de minerales y de productos agrícolas ocasionó el virtual derrumbe del sector externo de la economía nacional.
Entre 1997 y 1999, el valor de las exportaciones nacionales disminuyó en 17 por ciento, a pesar de que Bolivia aumentó el volumen de sus ventas lo que de alguna manera minimizó la caída experimentado en los precios de los principales productos exportables.