BOLIVIA: CONTRATOS GARANTIZAN RENTABILIDAD DE LAS PETROLERAS

Redacción de Econoticiasbolivia.com

La Paz, octubre 31, 2006.- Negocio seguro. Después de amortizar las inversiones y cubrir todos los inflados gastos que las petroleras extranjeras declaren como costos de producción, de administración y de funcionamiento, el Estado boliviano pagará las regalías e impuestos a las regiones y dividirá la mitad de las ganancias con las transnacionales que exploten sus reservas de gas y petróleo durante los próximos 30 años.

En ningún caso, el Estado boliviano recibirá el 82 por ciento de ingresos generados en la producción de gas en cuatro megacampos operados por las transnacionales petroleras, advirtió el directivo de la brasileña Petrobras Bolivia, José Fernando de Freitas.

Según Freitas, los contratos que las petroleras firmaron con el gobierno nacional el fin de semana establecen mejores condiciones para las compañías que el decreto de "nacionalización", emitido por el presidente Evo Morales el pasado primero de mayo y que establecía una distribución temporal del ingreso de 82 por ciento para el Estado y de 18 por ciento para las transnacionales que operan los megacampos de San Alberto, San Antonio, Margarita e Itaú, los dos primeros operados por Petrobras, el tercero por Repsol y el cuarto por Total.

"En los últimos seis meses, la empresa (Petrobras) tenía que pagar el 82% sobre la facturación bruta y operaba prácticamente sin ningún lucro. Pero con el nuevo contrato la mitad de la facturación bruta de la empresa va para el Gobierno boliviano, a través de impuestos y regalías, y la otra mitad será usada para pagar los costos de operación, y amortizar las inversiones", dijo a un medio escrito brasileño.

"Lo que sobra -el lucro- será dividido entre Petrobras y YPFB (la estatal petrolera boliviana), por tanto, la participación del Gobierno boliviano será mayor al 50% que tenía hasta mayo de este año, pero menor al 82% de los últimos dos meses", añadió el ejecutivo de la petrolera.

Hasta ahora, las inversiones y costos de operación de las petroleras han sido notablemente inflados para reducir el pago de impuestos a favor del Estado, que casi siempre ha tenido una mínima capacidad de control sobre las transnacionales que son maestras en disfrazar su contabilidad y esconder sus millonarias ganancias.

La distribución de estos recursos se basa sólo en la exportación de gas como materia prima a Argentina y Brasil, a un precio promedio inferior a cinco dólares por millón de BTUs (el precio internacional es actualmente de 8), por lo que las utilidades de las transnacionales que operan como vendedores y compradores de gas en ambos lados de la frontera se acrecienta notablemente en la medida que revenden el gas a un precio mayor a Chile (en el caso de Repsol en la Argentina) o los usan como insumo en la termoelectricidad y en la producción de metanol, plásticos y otros productos químicos (en el lado de Petrobrás en Brasil). En cambio, Bolivia sólo se beneficia con el porcentaje definido por la exportación de la materia prima, a un precio inferior al vigente en el mercado internacional.

Tras la suscripción del nuevo contrato entre YPFB y Petrobras, el ministro de Minas y Energía de Brasil, Silas Rondeau, sostuvo que las dos empresas debieron "ceder" para alcanzar el acuerdo, y con ello "dieron una demostración clara de cómo superar estratégicamente pequeñas diferencias".

"Seguramente Bolivia cedió y seguramente Petrobras cedió. No sé quién cedió más, pero los dos lados están satisfechos", expresó.

Esta situación fue parcialmente aceptada por los funcionarios de la administración del presidente Morales. Según el Gobierno, los ingresos dependerán de las inversiones, los costos de operación y otros realizados por las compañías que el último fin de semana suscribieron los nuevos acuerdos.

De acuerdo al decreto de nacionalización, los denominados megacampos pagaban un 82%, es decir, 50% por concepto de regalías e IDH y un 32% destinado a YPFB. Este último indicador ahora, de acuerdo a los nuevos contratos, será variable y la empresa petrolera estatal recibirá un porcentaje, igual o menor a esta cifra, dependiendo de lo que le corresponda recibir a la empresa socia, de forma que pueda cubrir sus costos de operación y amortizar sus inversiones.

Para el presidente de la empresa Repsol YPF, Antoni Brufau, el nuevo contrato con Bolivia "tendrá poco impacto" en la empresa y, "será positivo, porque permitirá inversiones con la seguridad jurídica necesaria".

Enrique Locutura, director de la misma empresa para Bolivia, confirmó que el porcentaje de participación será "variable". "Supongo que está en el mismo tenor de lo que han firmado otras compañías", agregó.

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