EL VICE DA JAQUE MATE AL EQUIPO PETROLERO DE EVO

Es inminente la destitución del Superintendente de Hidrocarburos y del Presidente de la estatal petrolera. El ministro Soliz Rada, acorralado por el Senado, cede sus atribuciones y competencias a favor del Vicepresidente García Linera, que busca poner fin a la línea de confrontación con las petroleras

Redacción de Econoticiasbolivia.com

La Paz, agosto 23, 2006.- El equipo petrolero del presidente Evo Morales está virtualmente liquidado. Dos de sus tres miembros, el presidente de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Jorge Alvarado, y el Superintendente de Hidrocarburos, Víctor Hugo Saínz, están con un pie fuera del esquema y su destitución es inminente. Otro que tambalea es el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, a punto de ser censurado por el Senado dominado por las fuerzas neoliberales y desprovisto ya de sus competencias y atribuciones que hasta ahora lo habían convertido en el hombre que manejaba la política sectorial y los procesos de "nacionalización" del gas y el petróleo.

La caída de los tres hombres fuertes del esquema petrolero de Evo Morales se produce, por una parte, por el escándalo desatado en torno a un oscuro contrato con un cuestionado consorcio privado, que vulnera las leyes, el decreto de "nacionalización" y lesiona la economía del Estado.

Otros factores que pesan para que el núcleo de hombres leales a Morales sean desplazados por el vicepresidente Linera son: 1) el evidente estancamiento en el proceso de nacionalización que no reportó hasta ahora ningún beneficio ni ingreso adicional para Bolivia y que se quedó en un simple slogan, según admitió el propio ministro Soliz Rada, 2) la falta de acciones viables y recursos para fortalecer a YPFB, aunque sea en mínima escala, dejando el control absoluto de toda la cadena productiva a las transnacionales, 3) las estériles confrontaciones con Petrobras y Repsol, con un objetivo mediático interno, pero con consecuencias negativas en lo externo, y 4) las denuncias no probadas de fraude y contrabando contra algunas petroleras, que frenaron la negociación de nuevos contratos.

Todos estos factores contribuyeron para que el vicepresidente García Linera, situado políticamente a la derecha del Presidente, cuestionara públicamente la idoneidad y capacidad técnica y profesional de los hombres leales a Morales. Posteriormente, y ante el agravamiento del escándalo por la violación de normas legales e indicios de corrupción, el vicepresidente tomó para sí la responsabilidad de dirigir el proceso de "nacionalización" y las negociaciones con las petroleras, dejando de lado a Soliz Rada.

Según se informó en Palacio, desde este miércoles García Linera se hará cargo personalmente de las negociaciones para la adecuación a los nuevos contratos como para la fijación de los precios del gas boliviano con Argentina y Brasil, con lo que el equipo petrolero de Morales queda sin funciones, atribuciones ni competencias asignadas por ley.

Fuentes vinculadas al vicepresidente García Linera explicaron que desde ahora se producirá un "cambio de rumbo" en la política petrolera, alejándola de la línea de confrontación definida por Soliz Rada y Alvarado, que era más propicia para la etapa electoral, pero que ahora ya ponía en riesgo los acuerdos que se querían alcanzar con las petroleras hasta el 1 de noviembre, plazo fijado por el decreto de "nacionalización" de Morales.

Por ello, la nueva línea que se impondría en la administración gubernamental sería "más pragmática y realista", en procura de lograr que las petroleras extranjeras que operan ilegalmente en Bolivia, según dictamen del tribunal Constitucional de la República, legalicen su situación con la firma de nuevos contratos, ajustados a la ley 3058, pagando un poco más de tributos e impuestos al Estado a cambio de seguir explotando las reservas de gas y petróleo de Bolivia, valuadas actualmente en más de 200 mil millones de dólares.

Otras fuentes de Palacio aseguraron que estos cambios se operarían con mayor profundidad, una vez que sean sustituidos el Superintendente Saínz (cuya salida ya fue definida por Morales y García Linera) y el presidente de YPFB (que ya está en una situación insostenible, luego de la publicación del informe del Ministerio de Hidrocarburos). Sobre Soliz Rada, las fuentes aseguraron que su renuncia era cuestión de días, una vez que fue desautorizado y perdió competencias y atribuciones a manos del Vicepresidente.

La suerte del equipo petrolero gubernamental ya está echada y sólo resta que se divulguen los informes de la Contraloría y de la Fiscalía y que el presidente Morales oficialice esta decisión en el "momento oportuno", para no dar la impresión de que cedió a las demandas de la oposición política de derecha, que cuestiona especialmente a Alvarado y a Soliz Rada.

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