HAY QUE SALVAR LA MINERÍA

Christian Inchauste*, especial para Econoticiasbolivia.com

La Paz, octubre 9, 2006.- "No te cases con minero, su novia es la dinamita. Ella de un beso violento, cualquier día te lo quita´, Horacio Guarany, 1975.

No acababa de escribir y enviar mi última nota Bolivia en octubre (2003), donde indico que ´Como eco de este proceso del gas, la minería sindicalizada (FSTMB) busca hoy 'salvar la minería' frente a los avasallamientos de los cooperativistas que desean apoderarse de los ricos yacimientos de la Comibol´, que sólo un día más tarde Bolivia debe llorar los muertos de Huanuni.

Para aclarar las cosas, espero que el final de este proceso (llegan y llegan trágicas noticias desde el yacimiento de estaño más grande del planeta) tengamos al Estado retomando el control de los ricos yacimientos mineros bolivianos, un nuevo Código minero que integre los precios actuales y derogue el de Sánchez de Lozada (Ley 1.777) y a la vez regularice de una vez por todas a los ´kajchas´ (dueños) y ´cuenta casas´ (mitayos de las cooperativas), o sea los 70.000 cooperativistas como asalariados de empresas que paguen impuestos, exploten los yacimientos de manera racional, tengan una vida digna y respeten las normas de seguridad del trabajo.

El frente más grande del Gobierno no es ni la Constituyente, ni las bravatas separatistas y racistas y sus entusiastas promotores desde algunos países vecinos y prensa reaccionaria internacional. El frente más grande del Gobierno actual es interno y se basa en la contradicción de tener una política de nacionalismo energético muy fuerte (resaltada en su edición de energía de esta semana por Le Monde junto a Rusia y Venezuela y copiada ahora por Argelia,) frente a una política minera que básicamente es la del ex presidente Sánchez de Lozada. ¿Será que luego de Huanuni tengamos que llorar por el Mutún?

Económicamente Huanuni no precisa actualmente socios estratégicos ni nada por el estilo. Produciendo 300 toneladas métricas mensuales de estaño, y una facturación anual de 90 millones de dólares y utilidades netas para el Estado boliviano de 12 millones de dólares el rico yacimiento de Huanuni (Posokoni es el yacimiento explotado actualmente, pero es mucho más vasto), los 1.100 obreros de la Comibol han resucitado el yacimiento. En un país acostumbrado a autoflagelarse, esta hazaña no aparece en los medios.

Es más, existe sobreliquidez en las arcas del Estado donde los casi 3.000 millones de dólares de reservas del BCB representan la friolera de 30% del PIB. Por lo cual, fuera de ser un negocio excelente para el Estado boliviano, existe la oportunidad de expandirlo con un plan minero que puede diseñar y licitar la propia Comibol.

Curiosamente, se plantea hoy como solución al ataque de los cooperativistas a Huanuni que ellos mismos sean ´socios´ de Comibol ¿Será lo correcto? Fuera del componente ético, hacerlo es re-privatizar el yacimiento, luego de que la privatización realizada durante el gobierno de Banzer fue un absoluto desastre.

Es más, pienso que si se logra la recuperación por parte del Estado de Huanuni y con las cooperativas plegándose a las reglas del Estado (y no a la inversa) para crear empleos, la Comibol debe empezar con gente capaz (geólogos, obreros, profesionales y gente patriota) a reconstituirse. Iniciará un amplio programa de integración y formación de toda la mano de obra de las cooperativas para traerla del siglo XVI (mitayos y empresas al borde de la ley) donde está en términos de explotación del hombre por el hombre, al capitalismo de Estado. De hecho, la historia reciente prueba que la destrucción del Estado Nacional ataca primeramente a dos empresas: YPFB y Comibol. Si el Gobierno quiere evitar caer en los errores que tanto criticó cuando era oposición, debe ser coherente con el mandato de un Gobierno nacionalista y de izquierda. La situación actual del Ministerio de Minería merece un simple ´no comentario´ por el insostenible conflicto de interés que representa.

La memoria colectiva de los mineros sindicalizados (memoria de lucha que es una historia increíble que debe volver a difundirse) ha evitado por el momento, a un costo enorme de sangre boliviana, que se materialice un nuevo despojo al Estado.

El Gobierno debe tomar partido por los intereses nacionales y empezar a promover de urgencia: 1) La refundación de Comibol, 2) un Nuevo Código Minero, 3) una estrategia para relanzar la exploración en los nueve departamentos, 4) industrialización de los recursos metálicos y no-metálicos bajo Comibol.

Básicamente hago eco de los planteamientos recientes de la FSTMB que no fueron atendidos o de notas como las del cronista Humberto Vacaflor.

Bolivia es fundamentalmente un país minero. Aunque los intelectuales de la autonomía (Seleme, Parejas) pretendieron en su ´Manifiesto para seguir desencantando la tierra´ minimizarlo, la República se creó, prosperó y tuvo su Revolución en el 52, por y gracias a la minería. Incluso la industrialización y prosperidad futura de Santa Cruz dependerá en gran parte de los proyectos mineros (el hierro de Mutún, el oro de San Simón, el níquel del precámbrico) como anota Francisco Xavier Iturralde al desglosar dicho documento. Una política de Estado de la minera bien llevada, en los nueve departamentos, absorbería a los mitayos ´casa afuera´ y podría generar más empleo y facturación que el propio sector de hidrocarburos hasta fines del 2010 (más de US$ 2.000 millones al año). Parece ser que la minería está destinada a seguir siendo el motor de las fuerzas productivas bolivianas.

Por mi parte, lamento cualquier derramamiento de sangre boliviana, especialmente la del proletariado, Policía Boliviana y los mitayos pobres de Bolivia. Los muertos y heridos de Huanuni apellidan Achacollo, Condori, Choque, Mamani y Tejada. Lo que prueba que todos, sin excepción, somos ´originarios´ de Bolivia cuando llega el momento en que la rojo, amarillo y verde derrame sus lágrimas.

*Christian Inchauste S. es economista.

www.econoticiasbolivia.com

econews@ceibo.entelnet.bo

Copyright © Econoticiasbolivia.com 2006 - Designed for 800 X 600