AUMENTA LA PRESIÓN SOBRE SÁNCHEZ DE LOZADA
Econoticiasbolivia.com
La Paz, octubre 5, 2003.- La movilización popular que busca la re-nacionalización del gas y el petróleo y la caída del presidente Goni Sánchez de Lozada cobrará una dimensión mayor a partir de este lunes con la incorporación a la lucha de los campesinos y cocaleros del valle cochabambino, de nuevos bloqueos en el centro y sur del país y manifestaciones callejeras en casi todas las ciudades de la República.
Según el cronograma definido por el último ampliado de la Central Obrera Boliviana (COB) del minero Jaime Solares, este lunes deben realizarse masivas marchas y movilizaciones callejeras de protesta en las principales ciudades del país, tratando de reeditar lo que ocurrió durante toda la semana en La Paz, donde obreros, trabajadores activos y pasivos, comerciantes y vecinos de las zonas más pobres virtualmente paralizaron por varias horas el centro urbano.
En la sede de gobierno, los trabajadores de El Alto y la ciudad de La Paz cercarán la Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio y el Parlamento, señala el instructivo laboral que busca hacer sentir más y presión sobre el presidente Sánchez de Lozada, que está cada vez más aislado y solo cuenta con el respaldo efectivo del Ejército, de la embajada de Estados Unidos, de las transnacionales del petróleo y de grupos muy reducidos de la población.
La mayor presión sobre el gobierno neoliberal ya comenzó a sentirse este fin de semana con la irrupción de nuevos bloqueos en las carreteras que unen La Paz con los Yungas a cargo de colonizadores y cocaleros de la zona, que respaldan a la COB.
Sin embargo, será el ingreso de los campesinos y cocaleros de Cochabamba la que marcarán la mayor radicalidad del conflicto. Según la instructiva del diputado y dirigente campesino, Román Loayza, el bloqueo y la movilización de los hombres y mujeres del agro valluno se iniciaría a partir de las primeras horas de este lunes.
Similar medida estaría a cargo de los colonizadores, campesinos y trabajadores mineros en el occidente sur de Bolivia, con lo que el conflicto, inicialmente concentrado en el altiplano, cobraría un alcance nacional.
Para este lunes también está previsto el retorno al país del líder cocalero y jefe del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, que desde Ginebra, donde estuvo participando de una reunión internacional, también expresó su adhesión a la protesta popular, a través de la vía telefónica.
El ingreso de nuevos sectores sociales al conflicto ha sido recibida con entusiasmo por los dirigentes de la COB y de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) del "Mallku" Felipe Quispe, que junto a cerca de 200 dirigentes provinciales mantiene por más de 20 días una huelga de hambre por el control del gas, la renuncia del Presidente y otras demandas sectoriales.
A los que sí no ha caído nada bien estas noticias es a los miembros del gabinete de Sánchez de Lozada, que seguían muy de cerca el movimiento de sus opositores y ponían en estado de apronte a las Fuerzas Armadas y a la Policía en previsión a posibles enfrentamientos. Voceros del gabinete ratificaron la decisión presidencial de no dictar un "estado de sitio", aunque no descartaron su aplicación si el clima de convulsión social que vive La Paz va en aumento y se descontrola.
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