CRECE LA DESOCUPACIÓN DISFRAZADA

Econoticiasbolivia.com

La Paz , mayo 4, 2007.- La estadística gubernamental le miente cada que puede a la pobreza. Todos aquellos que intentan por una hora vender un par de baratijas en la calle son considerados por el registro oficial como población con empleo.

De ahí que sólo 300 mil bolivianos, que buscan empleo pero que no trabajaron ni siquiera una hora a la semana, sean considerados como parte del desempleo abierto, que alcanza entre el 7 al 11 por ciento de la fuerza laboral.

De ahí, también, que el gran problema del mundo laboral boliviano sea el subempleo, que es la “desocupación disfrazada” por la estadística oficial, y que alcanza entre una a dos terceras partes de la fuerza laboral, según sean las estimaciones de fuentes gubernamentales o independientes.

En el subempleo están los que intentan por más de hora a la semana vender baratijas en la calle, aunque no lo logren. Allí están los que trabajan muy pocas horas a la semana porque no hay espacio para vender ni condiciones para producir. Allí también están los que, a pesar de trabajar mucho, ganan muy poco, en empleos precarios, sin beneficios ni seguridad social ni industrial.

La mayor parte de la fuerza laboral subempleada, tanto por tiempo como por ingresos, está en el mercado informal del trabajo, en las pequeñas unidades comerciales y productivas, en la microempresa. Otro parte, sin embargo, también está en las grandes y medianas empresas capitalistas, en las que se exprime al trabajador y se paga mal, poco y tarde.

Sobreexplotación

Los indicadores de la sobreexplotación a la que está sometida la fuerza laboral son contundentes. Según el INE, la jornada laboral de los trabajadores varones de servicios y comercio es de 57 horas a la semana, nueve más que las permitidas por ley. La jornada promedio de los obreros es mayor en tres horas semanales (51 horas) y la de los empleados de dos adicionales (50 horas). Allí es donde aumenta notablemente la plusvalía para el empleador.

Estas cifras, como todo promedio aritmético, no muestran sin embargo una realidad mucho más crítica y que han convertido la jornada laboral diaria de ocho horas en un simple recuerdo.

”Es terrible. Siempre hemos peleado por las ocho horas de jornada de trabajo, pero como no hay muchas fuentes de trabajo, los patrones han hecho que no haya límite a la jornada. Ahora es de 7 a 7, se trabaja 12 horas o más. Si uno no quiere trabajar así, lo botan, porque hay muchos más que están detrás de ese puesto”, dice el principal dirigente de la COB , Pedro Montes.

La estabilidad laboral también es otro cuento. “Si habría esa estabilidad no estarían despidiendo a los trabajadores e inclusive a los dirigentes sindicales. Han derogado el artículo 55 del decreto 21060 y después de un año han sacado la reglamentación, igual han elevado de nivel a rango de ley lo del fuero sindical, pero sigue el retiro de los compañeros”, agrega.

Otros indicadores sobre la destrucción de la fuerza laboral y la plena vigencia del neoliberalismo, del capitalismo salvaje, en el ámbito laboral boliviano se da en el auge de la subcontratación (las empresas grandes se liberan del pago de beneficios y derechos laborales al contratar a microempresas o enganchadores para que recluten personal), en el menor acceso de los trabajadores a la seguridad social y de salud.

A comienzos del 2005, sólo la quinta parte de la población ocupada estaba afiliada en los fondos de pensiones, aunque sólo 140 mil trabajadores cotizaban regularmente. Por ello, menos del 5 por ciento está aportando para su futura jubilación. Esto significa que el 95 por ciento de la fuerza laboral, que hoy gana una miseria, mañana quedará sin nada, si se mantiene el actual sistema de explotación laboral y de acumulación de riquezas en pocas manos. En el mundo laboral, con Evo o sin Evo, el neoliberalismo sigue aniquilando a los trabajadores.

http://www.econoticiasbolivia.com

econews@ceibo.entelnet.bo

Copyright © Econoticiasbolivia.com 2007 - Designed for 800 X 600