REVOLUCIÓN DE EVO: MENOS SALARIO Y MÁS GANANCIA

Lucran los de arriba, lloran los de abajo

Econoticiasbolivia.com

La Paz , mayo 4, 2007.- El salario real de los trabajadores bolivianos disminuyó en los dos últimos años en casi 10 por ciento, agravando sus condiciones de pobreza e insatisfacción laboral.

Los datos del INE revelan que, en el bienio 2005-2006, los trabajadores del sector empresarial privado perdieron 9,26 por ciento y los trabajadores del sector público otro 4 por ciento.

Para los trabajadores del sector empresarial privado, el año 2006 fue mucho peor que los anteriores, ya que en esa gestión perdieron 5,49 por ciento de su capacidad de compra. Los más afectados fueron los mineros asalariados, los trabajadores de la industria de bebidas, tabaco, textiles, productos químicos, trabajadores del comercio y hoteles, transportistas asalariados, bancarios y maestros.

Entre los grupos ocupacionales, la disminución de la capacidad de compra fue mayor entre los profesionales, empleados y obreros, agrega la estadística oficial.

La reducción real de ingresos fue del orden del 4,13 por ciento entre los gerentes y administradores que trabajan para las empresas privadas, de 7 por ciento entre los profesionales, de 2 a casi 5 por ciento entre los empleados y de más de 1 a casi 4 por ciento para los obreros.

Más lucro para los de arriba

Esta caída en el salario real de los trabajadores, que se amortigua un poco para aquellos que tienen años de antiguedad y perciben bonos adicionales, contrasta notoriamente con la situación de bonanza que experimentan gran parte de los dueños y accionistas de las empresas grandes, medianas y pequeñas del sector privado.

En los dos últimos años, las ganancias declaradas oficialmente por este sector virtualmente se duplicaron, alcanzando a un crecimiento de 85,6 por ciento, según datos del Viceministerio de Política Tributaria del Ministerio de Hacienda.

Estas ganancias, que casi siempre son mucho mayores a lo que oficialmente se declara ante el fisco, aumentaron, según los registros tributarios, en 53,6 por ciento entre el 2005 y el 2006 y en otro 20,8 por ciento adicional entre el primer trimestre del 2006 y 2007.

Más desigualdad

Así, ensanchando aún más las grandes asimetrías y desigualdades de la sociedad boliviana, donde muy pocos acaparan casi todos los ingresos y muchos carecen de casi todo, los beneficios del crecimiento económico fueron a parar a manos de los empresarios, mientras que los trabajadores están peor que antes.

Los casos más ilustrativos de esta injusta situación se dan, por ejemplo, en la minería y en la banca comercial privada, ambos con fuertes lazos con el capital extranjero.

Durante el 2006, las compañías mineras, especialmente las transnacionales y las de la minería mediana, y en menor proporción las cooperativas y empresas chicas, obtuvieron además de sus ganancias habituales, otros 500 millones de dólares en ganancias adicionales extraordinarias, sin tener que aumentar la producción ni sus costos de operación.

En este periodo de bonanza, donde los dueños y accionistas de las minas ganan a manos llenas, el salario real de los hombres y mujeres que arriesgan la vida para hacer la fortuna de otros, cayó en 2,4 por ciento. Los datos del INE confirman que unos se llevan los millones y los otros sólo la silicosis y la amargura.

Capital y trabajo

Lejos de los socavones de angustia, en las modernas y asépticas oficinas de la banca, la distribución de ganancias y penurias no es diferente. Unos, los banqueros, la mayor parte de ellos extranjeros, acumulan los billetes, mientras que los otros, todos sus empleados y trabajadores, reciben, en términos reales, cada vez menos.

La ganancia líquida de los banqueros y dueños de financieras y mutuales fue en el 2006 de 77,6 millones de dólares, una ganancia “ sin precedentes históricos en las últimas dos décadas”, según dice un reporte de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras.

En este periodo de bonanza de los banqueros y afines, el salario real de los empleados, hombres y mujeres que cuentan los billetes de otros, disminuyó en 4,28 por ciento. En el 2005, periodo en el que los banqueros tuvieron una ganancia líquida de 43,6 millones de dólares, el salario real de los trabajadores bancarios cayó en otro 3,76 por ciento.

En síntesis, en estos dos últimos años, la ganancia neta de los empresarios de la banca, que hacen un lucrativo negocio al pagar muy poco por los depósitos de la gente, que después prestan muy caro a otros, aumentó en 121,2 millones de dólares, mientras que el salario real de sus empleados disminuyó en 12,6 por ciento, confirmando la regla de oro del capital: a menor salario, mayor ganancia.

Sector público

Entre los trabajadores y empleados del sector público, la situación laboral fue muy mala en el 2005 y no tanto en el 2006. En el primer año, la pérdida del poder adquisitivo del salario promedio fue 3,72 por ciento y en el segundo año la reducción alcanzó al 0,26 por ciento.

En promedio, la pérdida en el bienio 2005-2006 fue de 4 por ciento. Los más afectados por la baja en el salario real fueron los trabajadores y funcionarios de las instituciones de seguridad social y de la administración descentralizada, con una disminución aproximada del 10 por ciento. Otros que sintieron el impacto en su bolsillo, aunque en menor proporción, fueron los empleados de las empresas públicas no financieras y los empleados de los Gobiernos municipales.

Los grupos ocupacionales que vieron reducir con más fuerza su capacidad de compra fueron, según los datos del INE, los trabajadores eventuales que perdieron el 12,09 por ciento, los trabajadores administrativos con 10,53 por ciento y los directivos con una merma de 8,52 por ciento.

En ese periodo, el personal de servicio perdió el 4,77 por ciento de su salario real, los obreros el 3,59 por ciento y los profesionales un 1,92 por ciento.

Estado rico, gente pobre

Para este conjunto humano, --que cada día ve cómo suben, centavo a centavo, los productos de la canasta familiar, y que a la fuerza deben recortan poco a poco el presupuesto mensual y sus esperanzas en días mejores--, importa muy poco el superávit fiscal y el notable crecimiento de los ingresos que engordan al Estado.

Los datos del Ministerio de Hacienda muestran que los ingresos tributarios del fisco se han duplicado en los dos últimos años y que en la gestión 2007 recibirán 1.200 millones de dólares adicionales a los obtenidos en el 2005. Pese a ello, el Ministerio ha descartado toda posibilidad de incrementar el salario nominal (cantidad de billetes) de los trabajadores del sector público por encima del 6 por ciento, cifra que ahora, en términos reales, sólo significa 3 por ciento por el aumento del costo de vida en ese mismo monto en los primeros cuatro meses del año. En los siguientes ocho meses, el aumento de precios no debería ser mayor a 3 por ciento. De lo contrario, a pesar del aumento salarial nominal del 6 por ciento, los trabajadores seguirán reduciendo su poder de compra.

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