EL CHE Y CÓMO ARMAR LA NUEVA SOCIEDAD

Redescubren el aporte revolucionario del pensamiento económico del Che. Es, dicen, una guía práctica para actuar hoy en las tareas de transformación del país y el mundo

Celia Hart* , especial para Econoticiasbolivia.com

El pensamiento económico del Che es el que debería estar ahora en nuestra mira estratégica si de verdad queremos concebir la revolución como lo que es, una lucha interminable.

La revolución rusa, la maravillosa, que hizo tronar al imperio de los zares y a más de 10 ejércitos, que hubo de acoplar el pensamiento marxista a una tierra campesina y atrasada, no se quebró como muchos dicen porque “no estaban las condiciones para la revolución”. La ley del desarrollo desigual y combinado engranó a Carlos Marx con la revolución de los soviets.

Esa hermosa se nos vino abajo, por varios motivos complementarios. El ascenso de la casta burocrática en el Partido, el asesinato del movimiento comunista internacional a nombre de la defensa de la patria socialista, acuñando la coexistencia pacífica y el socialismo en un solo país, dejando de lado a toda revolución naciente y como tiro de gracia el jueguito del cálculo económico y el uso desmesurado de la ley del valor, que comenzó con el tristemente conocido Congreso XX del PCUS. Se vino abajo precisamente por transgredir los límites de maniobra que da una revolución. Por hacer de tácticas inmediatas o temporales leyes de la historia... Por no poder distinguir lo perentorio de lo perdurable.

Aporte permanente
No se ha entendido suficiente el pensamiento económico del Che Guevara. Por desgracia se le considera el romántico espiritual del trabajo voluntario.

No es por prurito moral o estético que el Che rechazó con fuerza el uso de las armas económicas del capitalismo para la construcción de la nueva sociedad; lo hizo nomás por apego a la lógica.

Dice el Che en su recién desempolvado libro de los Apuntes Críticos...Precisamente en el capítulo Algunas reflexiones sobre la transición socialista, que le sirve como prólogo:

El interés material individual era el arma capitalista por excelencia y hoy se pretende elevar a la categoría de palanca de desarrollo, pero está limitado a una sociedad donde no se permite la explotación. En estas condiciones el hombre no desarrolla todas sus fabulosas posibilidades productivas (del capitalismo), ni se desarrolla él mismo como constructor consciente de la sociedad nueva (del socialismo) (...)

Este sistema tiene por otra parte trabas serias en su automaticidad; la ley del valor no puede jugar libremente porque no tiene un mercado fijo donde productores rentables y no rentables, eficientes y no eficientes compitan y los no eficientes mueran de inanición. Es necesario garantizar una serie de productos a la población, de precios a la población, etc., etc.

Economía política

Por eso no es un iluso el Che. Y de su virtud práctica habló mi economista favorito en Cuba Osvaldo Martínez, precisamente en la presentación de este libro en Casa de las Américas. El Che nos recuerda en cada renglón que la economía en el socialismo tiene un apellido, a diferencia del socialismo...y es economía política

Dijo Osvaldo, el responsable de la esfera económica en nuestra Asamblea Nacional:
Esa economía política pendiente de escribir tendrá que surgir utilizando como base general a Marx, Engels, Lenin e incorporando la revisión crítica -en el ambiente de debate a fondo que el Che practicó-, del pensamiento elaborado sobre el filo de la contradicción imperialismo-socialismo, esto es, Rosa Luxemburgo, Trotsky, Preobrazhenski, Bujarin, Gramsci y otros muchos, con especial atención al pensamiento de Fidel y sin olvidar el renaciente pensamiento de izquierda latinoamericano.

En esta tarea la obra teórico-práctica del Che es de obligada presencia, pues en mi opinión, además de otros títulos de superior jerarquía histórica, Che es también el más creativo y original de los economistas cubanos. Nos ha entregado hasta el plan tentativo de la obra que no alcanzó a redactar y que en ausencia de su talento, será probablemente el resultado de un trabajo colectivo.

Ahí está planteado el reto para todos los revolucionarios.

Es por esto, so pena que muchos de mis camaradas me lancen piedras por diestra y siniestra (en buen italiano), comparto con el Che que la NEP fue el primer paso en falso. El buen Lenin no vivió lo suficiente para echarla por tierra. A Trotsky le correspondió la fase del brutal estalinismo, y aún en el exilio sin ningún país que le otorgara residencia, perseguido por los imperialistas y los órganos de los PCs estalinistas denunció como pudo el terrible giro de 180 grados con la colectivización forzosa, se implicó en la II Guerra Mundial y sus avatares y trató contra viento y marea refundar la Internacional desecha con toda intención por Stalin. Por último le tocó ser asesinado.

Al Che, el marxista más acucioso de los sesenta, le correspondió ver como se retomaba la NEP peligrosamente en otro giro alarmante de 180 grados. Y digo que fue el observador más acucioso porque observó el fenómeno desde dentro y no como tantos teóricos brillantes de la izquierda que no tuvieron la posibilidad real de participar en una revolución socialista.

Dogmas y pragmatismo

Que el león no es el mismo desde las gradas del Coliseo que en las arenas. Así que más nos vale escuchar a los que han tenido que enfrentar al león.

“Nos hemos hecho el firme propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos, pero al mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras ayuden a resolver problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin solución.

“Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros”

Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente , y lo que es trágico esto no se refiere a un campo solo de la ciencia , sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas , creando perturbaciones ya enormemente dañinas cuyos resultados finales son incalculables”.

Contra la restauración capitalista

La triste perestroika fue predicha por el Che con exactitud matemática.
La única tentativa feliz que hubo en el mundo para rectificar el camino del socialismo la trató de emprender el Che primero en los sesenta, utilizando los resortes de la revolución permanente, al punto de ir a extender la revolución... Luego Fidel en los ochenta, cuando en contra de cualquier pronóstico nos advirtió del posible derrumbe de la URSS.

Nuevo rumbo

Rectificación de errores y tendencias negativas, se llamó aquella consigna, por si alguien por ahí se le olvida. Dijo Fidel en 1987:

Y como una prueba de lo que anteriormente decía acerca de la presencia y vigencia del Che, yo podría preguntar: ¿habría un momento más oportuno para recordar al Che con toda la fuerza, con el más profundo sentimiento de reconocimiento y de gratitud que una fecha como ésta, un aniversario como éste? ¿Habría algún momento mejor que éste, en pleno proceso de rectificación?

¿Y qué estamos rectificando? Estamos rectificando precisamente todas aquellas cosas —y son muchas— que se apartaron del espíritu revolucionario, de la creación revolucionaria, de la virtud revolucionaria, del esfuerzo revolucionario, de la responsabilidad revolucionaria; que se apartaron del espíritu de solidaridad entre los hombres. Estamos rectificando todo tipo de chapucerías y de mediocridades que eran precisamente la negación de las ideas del Che, del pensamiento revolucionario del Che, del estilo del Che, del espíritu del Che y del ejemplo del Che.

Creo, realmente, lo digo con toda satisfacción, que si el Che estuviera sentado aquí en esta silla se sentiría, realmente, jubiloso, se sentiría feliz de lo que estamos haciendo en estos tiempos; como se habría sentido muy desgraciado en ese periodo bochornoso en que aquí empezaron a prevalecer una serie de criterios, de mecanismos y de vicios en la construcción del socialismo que habrían constituido motivo de profunda, de terrible amargura para el Che (...)

Si al Che le hubieran dicho que había unas empresas que cumplían el plan y repartían premios por cumplir el plan en valores, pero no en surtido, y que se dedicaban a hacer las cosas que les daban más valores y no hacían aquellas que les daban menor ganancia, aunque unas sin otras no sirvieran para nada, el Che se habría horrorizado

Si le hubieran dicho que el dinero se iba a empezar a convertir en el instrumento principal, la fundamental motivación del hombre, él, que tanto advirtió contra eso, se habría horrorizado; que las jornadas no se cumplían y aparecían los millones de horas extra; que la mentalidad de nuestros trabajadores se estaba corrompiendo, y que los hombres iban teniendo cada vez más un signo de peso en el cerebro, el Che se habría horrorizado. Porque él sabía que por esos caminos tan trillados del capitalismo no se podía marchar hacia el comunismo, que por esos caminos un día habría que olvidar toda idea de solidaridad humana e incluso de internacionalismo; que por aquellos caminos no se marcharía jamás hacia un hombre y una sociedad nuevos.(...)
Eso es a cuarenta años… de nuevo el Che como un fantasma resucitado.

Versión condensada del artículo “El Che, Trotsky y mi reflexión favorita de Fidel”
*pensadora y activista cubana

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