LAS MUJERES TOMAN LA RIENDAS DE LA ECONOMÍA CAMPESINA
**En el Altiplano y los Valles, la jornada laboral de las mujeres campesinas es de por lo menos 16 horas al día. Muchas ya son jefas del hogar, ya que sus esposos e hijos mayores trabajan gran parte del año en las ciudades como informales**
ECONOTICIAS.- En la medida que declina la fuerza productiva del agro y se hace más difícil vivir sólo de lo que produce la tierra, las mujeres del Altiplano y los Valles están tomando el control y la dirección de las pequeñas unidades productivas familiares.
Esta situación, que se da especialmente en los periodos intermedios entre la siembra y la cosecha, va convirtiéndose en una característica de amplios sectores del área rural del occidente del país, donde producir es cada vez más difícil por el creciente minifundio, el agotamiento de las tierras y la severidad del clima, entre otros factores.
En las regiones más pobres del Altiplano y los Valles, una creciente cantidad de campesinos adultos y jóvenes se traslada a las principales ciudades del país en busca de ingresos adicionales, que les permitan acrecentar los bajísimos recursos obtenidos en el agro.
Por ello, en gran parte del año, los predios agrícolas quedan a cargo de las mujeres, las que tienden a convertirse en las jefas del hogar, tanto en el cuidado de los niños como en las actividades económicas en el ámbito rural. Se estima que la jornada laboral de gran parte de estas mujeres llega a por lo menos 16 horas al día.
EN POS DE LA SUBSISTENCIA
Según los especialistas e informes oficiales, el ingreso obtenido en actividades que no provienen directamente de la agricultura es cada vez más significativo en el ingreso de las familias campesinas del occidente.
Así, el Instituto Nacional de Estadística (INE) detectó que el ingreso promedio generado en la actividad agrícola y pecuaria tan sólo alcanza a la tercera parte de lo que se obtiene en la actividad comercial entre el campo y la ciudad y menos de la mitad de lo que se gana en el rubro del transporte de productos entre el área rural y urbana.
En opinión del especialista agrario, Miguel Urioste, "ahora las estrategias de sobrevivencia combinan actividades no agropecuarias (rurales y urbanas) que cada vez son más importantes en el ingreso familiar de la mayoría de los campesinos e indígenas".
Según Urioste, "las actividades agropecuarias permanentes han quedado casi sólo en manos de los más eficientes o de aquellos con mayor acceso a recursos de tierras, agua y bosques".
LA NUEVA RURALIDAD
"La descampesinización del pequeño productor agrícola rural da lugar ahora a una familia de campesinos-trabajadores informales que son al mismo tiempo urbanos y rurales. Nuevas familias de origen campesino están obligadas al multiempleo, no como una opción deseada, sino más bien como una necesidad impuesta por la realidad", escribe Urioste.
"Esta nueva ruralidad se caracteriza ahora por la migración fuera de las comunidades, por una mayor diferenciación al interior de las familias, por la precariedad en las actividades agropecuarias, la dispersión del núcleo familiar, la relevancia de la mujer como jefa del hogar rural y el acelerado deterioro de la capacidad productiva de la tierra", agrega.