Bolivia: Equidad de género bajo cero
Una evaluación de políticas de género, la crítica y la realidad. Hay mujeres que sueñan con galpones para guardar ovejas y que sus hijas ya no las críen sino estudien; pero entre planes, proyectos y seminarios, la boliviana sigue postergada, marginada y con las esperanzas congeladas
ECONOTICIAS.- Una evaluación gubernamental sobre los avances de las políticas públicas de género en Bolivia han vuelto a recordarnos, en este invierno, que la equidad sigue bajo cero.Representantes del gobierno boliviano, en un informe sobre las políticas públicas que benefician a la mujer en el marco del Plan Nacional de Equidad, admitieron que pese a los avances, sobre todo en materia de legislación, la boliviana sigue marginada y postergada.
El Plan Nacional de Equidad fue aprobado, mediante Decreto Supremo, en octubre del 2001 y es responsabilidad de todos los ministros su ejecución y hace nueve años que el Estado boliviano incorporó una oficina "encargada de diseñar políticas para promover el avance de las mujeres". Representantes de algunas de las pocas organizaciones sociales presentes en el evento creen que la situación de exclusión de la mujer no ha cambiado.
¿Cómo observa los avances de las políticas de género en el país? Desde el tercer asiento de la segunda fila, mascando una de esas galletas de vainilla que tocó a tres por persona en el refrigerio del encuentro con el gobierno boliviano. Le asusta la grabadora y la pregunta le parece ¿mal planteada?, ¿poco trabajada?, ¿complicada?
Doña Nérida Quispe García, representante de la Federación Nacional de Mujeres Bartolina Sisa, fue uno de los cuatro o cinco lunares con pollera, participantes de la reunión de evaluación de avances del Plan Nacional de Equidad de Género.
La charla la devolvió a sus abarcas y al aguayo que cubre parte de su pecho. Ayer, como desde hace cuarenta años, se levantó a las cinco de la mañana y se acostó a las diez de la noche, después de cocinar el chuño y remojar el charque, de pastear a las ovejas y hacer los cuatro redondos de queso para venderlos en el pueblo.
En el cantón Peñas, en el departamento de Oruro, doña Nérida trabaja en la agricultura y cría a seis hijos, tres mujeres. "Producimos papa y hacemos queso. Cada queso vale dos bolivianos pero a veces llega a bajar hasta un boliviano, al día sacamos 15 bolivianos y a veces 20".
Avances de escritorio
En el segundo piso del hotel Europa volvieron a encenderse los micrófonos y estufas y después del refrigerio doña María Machicado, Viceministra de Asuntos de Género, Generacionales y Familia, presenta un documento de 40 páginas con una lista enorme de los avances en las políticas públicas de género, de la que destaca la aprobación de las leyes de Cuotas y Contra la Violencia Intrafamiliar, así como la elaboración de un módulo con enfoque de género para la currícula institucional de la Policía Nacional, la ejecución de una propuesta sobre ajustes y sugerencias desde enfoque de género a la ley INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria), la elaboración de una propuesta de ajuste a la Ley del Funcionario Público, y otras propuestas, proyectos y seminarios encarados por otros ministerios.
En suma, mucha actividad de escritorio que no parece haber cambiado en nada la suerte de las mujeres. Para Eulogia Tapia, activista del centro de promoción de la Mujer "Gregoria Apaza", una de las instituciones más reconocidas por su trabajo de defensa de la mujer, la realidad es muy distinta. "No se trata de acumular leyes o planes ni proyectos, sino de diseñar los mecanismos adecuados para su aplicación y ejecución".
También observa con preocupación que el auditórium cuenta con una presencia mayoritaria de gente de clase media y "no están las destinatarias directas de las políticas públicas. Las mismas caras y las mismas mujeres, aquí ya debían estar los hombres, o sea debíamos ir avanzando e incorporar al otro género para que también se sensibilicen con estos temas y empezar a trabajar la democracia en esa relación hombre-mujer".
Doña Nérida también está segura que así debe ser, porque ella se queja no sólo de la situación de la mujer en el campo sino también de la del hombre, que en su caso, es su compañero de trabajo, de la crianza de sus hijos, comparten la administración del hogar, de los recursos y también de la pobreza.
Además de un galpón para proteger a las ovejas de fríos tan intensos como los que han "congelado a las crías", a comienzos de este julio, ella sueña con una profesión para sus hijas y "que no sufran igual que yo".
Pero las cifras de la inequidad son estas:
· El analfabetismo afecta al 20 por ciento de las mujeres bolivianas mayores de 15 años. El porcentaje de analfabetos varones es menos del 10 por ciento.
· Las mujeres cuentan con un promedio de 6,8 años de escolaridad. En el área rural, el promedio femenino es de apenas 2 años. El promedio nacional es de 8 años de estudios.
· Sólo el 80 por ciento de las mujeres que están en edad de trabajar alcanza a conformar la población económicamente activa. Las mujeres dejan de ingresar al mercado laboral a partir de los 25 años.
· El salario promedio que reciben las mujeres es el 60 por ciento del monto obtenido por los varones, por similar actividad.
· Fuera del hogar, las mujeres trabajan en promedio 45 horas a la semana, y los varones 50. Dentro del hogar, las mujeres trabajan 30 horas a la semana y los varones sólo 10.
Fuente: Viceministerio de Género