Un tercio de la fuerza laboral tiene empleo de muy baja calidad
Cerca de 700 mil bolivianos trabajan en condiciones precarias, con salarios de hambre y sin protección social ni laboral. El subempleo urbano, que genera insatisfacción laboral y pobreza, afecta al 40 por ciento de las mujeres trabajadoras y al 27 por ciento de los varones
ECONOTICIAS.- Un tercio de la fuerza laboral boliviana está empleado en fuentes de trabajo de muy baja calidad, revela un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE).
En el área urbana del país se estima que existían, a fines del 2001, cerca de 700 mil trabajadores ocupados en empleos precarios, mal remunerados y sin protección social ni laboral.
Los datos oficiales, que aunque son muy conservadores y no muestran a cabalidad la magnitud real del subempleo, establecen que el 40 por ciento de las mujeres trabajadoras y el 27 por ciento de los varones trabajadores del área urbana confrontan este grave problema.
Una buena parte de estos trabajadores obtiene ingresos muy reducidos, que no les permiten financiar sus necesidades de alimentación y subsistencia, a pesar de que cumplen con jornadas completas de trabajo.
En cambio, otro significativo segmento de la población subempleada trabaja involuntariamente a tiempo parcial, por debajo de la jornada normal, debido a la crisis económica y a la recesión que afecta a las principales actividades productivas de la economía urbana, tanto en el sector formal como en el informal.
En este ejército de subempleados, la insatisfacción y frustración laboral son crecientes al constatar que, hoy por hoy, el tener una fuente de trabajo en Bolivia no garantiza, ni mucho menos, un ingreso digno de cualquier ser humano.
Y es que el deterioro en la calidad del empleo se ha visto agudizada en Bolivia desde la aplicación de las políticas de corte neoliberal desde hace tres lustros, dando como resultado una creciente inestabilidad laboral, míseros salarios, ausencia de prestaciones sociales y una marcada subutilización de capacidades.
Así, estudios independientes aseguran que por lo menos un tercio de los asalariados están trabajando en condición de eventuales y que la mitad de los asalariados no cuenta con derecho a la seguridad social ni tiene cobertura de salud, como tampoco obtenía beneficios colaterales como vacaciones o aguinaldo.
Entre los trabajadores por cuenta propia, la situación es mucho más dramática y crítica, ya que las condiciones de trabajo son prácticamente de subsistencia al concentrarse en actividades precarias y de muy baja productividad.
No es casual, por ello, que más de la mitad de los habitantes de las ciudades bolivianas vivan con menos de dos dólares al día y que un cuarto de la población citadina lo haga con menos de un dólar diario, a pesar de la mayor participación de las familias en las actividades económicas