SE ENSANCHA MÁS LA BRECHA ENTRE RICOS Y POBRES
Gabriel Tabera Soliz, Econoticiasbolivia.com (La Paz, agosto 12, 2003).- Año que pasa, la distribución de la riqueza y del ingreso se hace más injusta e inequitativa en Bolivia, donde se está ampliando peligrosamente la brecha entre ricos y pobres.
Datos oficiales, a los que tuvo acceso Econoticias, revelan que en los últimos cuatro años aumentaron los índices de desigualdad social y que ahora la riqueza y la mayor parte de los ingresos se concentran en muy pocas manos.
En las áreas urbanas del país, el índice de concentración del ingreso aumentó en 11 por ciento entre 1999 y el 2002, mientras que a nivel nacional este índice aumentó en un 5 por ciento.
Estos registros están indicando que cada día son menos familias las que concentran una creciente proporción del ingreso nacional, mientras que el grueso de la población se debate en la pobreza y la marginalidad. La brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado desde la aplicación del modelo neoliberal, en 1985, pero ha sido en los últimos años que esta diferencia se ha ampliado en proporciones inquietantes.
Las diferencias entre los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen poco son tan enormes que los propios informes estadísticos oficiales de la Unidad de Análisis de Política Económica (UDAPE) y del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que la quinta parte de la población más acaudalada del país tiene en sus manos más del 60 por ciento de los ingresos, mientras que la quinta parte más pobre apenas si tiene acceso a menos del 2 por ciento del ingreso.
Otros informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señalan que, en el periodo 2000-2001, el 10 por ciento de la población más rica del país concentraba el 37,2 por ciento de todos los ingresos, monto similar al que obtenía en conjunto otro 70 por ciento de la población.
DESIGUALDAD EXTREMA
La brecha entre ricos y pobres es tan amplia que la Iglesia Católica, en la voz del Cardenal Julio Terrazas, no ha dudado en calificarla como una "escandalosa desigualdad (...) que empeora para los más pobres y mejora para los que ya eran ricos".
"Son escandalosos los gastos de unos y terrible la miseria de los otros", dijo hace poco el Cardenal que también es presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana.
Los datos oficiales muestran que hay una mayor concentración del ingreso y una mayor desigualdad en su distribución en el área rural, aunque es en el área urbana donde la brecha crece más rápidamente y se aproxima a los niveles rurales, donde nueve de cada 10 personas son pobres.
Así, el Índice de Gini, que mide el grado de concentración del ingreso per cápita, aumentó en el área urbana de 0,487 a 0,539, entre 1999 y 2002. Este Índice para el área rural es de 0,615.
La desigualdad también se ha tornado muy extrema en los valles, donde el Índice de Gini registra un aumento considerable al pasar de 0,566 hasta 0,787, entre 1999 y el 2002. En el altiplano la cifra es de 0,582 y en los llanos de 0,575.
MÁS DIFERENCIAS
Otros indicadores de la creciente inequidad y desigualdad social muestran que cinco mil familias acaudaladas tienen casi 1.700 millones de dólares depositados como ahorros en la banca comercial, mientras que 600 mil familias pobres deben sobrevivir con menos de 50 dólares al mes, según datos del INE y de la Superintendencia de Bancos.
En un lado están los autos de lujo, los viajes a Miami, los sueldos mensuales de 60 mil bolivianos y los hoteles de cinco estrellas. En el otro, tres millones de personas sin acceso a la luz eléctrica ni agua potable.
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