La crisis se ensaña con los más débiles y vulnerables

DOS MILLONES DE BOLIVIANOS VIVEN EN LA INFORMALIDAD

**Ganarse el pan del día se hace cuesta arriba para la mayor parte de los trabajadores por cuenta propia de las ciudades y el campo, que temen que el esfuerzo y sacrificio diario no sean suficientes para subsistir**

ECONOTICIAS.- Sumergidos en lo más hondo de la crisis y con escasas perspectivas de que su negra suerte cambie en lo inmediato, cerca de dos millones de bolivianos están padeciendo, como ningún otro sector, los rigores de la virtual parálisis que agobia a la economía boliviana.

Librados a su suerte y sin ningún apoyo estatal o privado, el creciente ejército de trabajadores informales está regada a lo largo y ancho de las ciudades y el campo, según establecen diversos estudios e informes oficiales.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), permiten establecer que a noviembre del año 2000, existían en todo el país, alrededor de 1,2 millones de trabajadores por cuenta propia y un poco más de 700 mil trabajadores familiares o aprendices sin remuneración, inmersos en múltiples oficios y actividades.

Las estadísticas oficiales muestran que el 65 por ciento de la fuerza laboral boliviana está constituida por trabajadores independientes, que deben ganarse el sustento diario apelando a su ingenio y a sus propias fuerzas.

Para este multifacético y creciente ejército de trabajadores no existe un horario de trabajo ni un sueldo asegurado, como tampoco rigen las normas laborales que tienden a preservar los derechos más elementales de los trabajadores como la seguridad social, jubilación, vacaciones o aguinaldo.

EL SUBMUNDO DE LA SUBSISTENCIA

Otro informe del Viceministerio de Microempresa establece que aproximadamente el 95 por ciento de las unidades empresariales del país son catalogadas como micro y pequeñas empresas informales, las que individualmente tienen hasta un máximo de 10 empleados.

Las aproximadamente 600 mil pequeñas unidades económicas presentan, en su mayor parte, una baja productividad, una limitada capacidad empresarial, un alarmante rezago tecnológico y elevados costos de financiamiento.

Por ello, la informalidad se limita a aportar entre el 20 y el 45 por ciento de la generación de riqueza en el país, muy por debajo de su capacidad para generar empleo. "En consecuencia, los dueños de las micro y pequeñas empresas y sus empleados perciben bajos ingresos y viven en condiciones precarias", agrega otro reporte del Ministerio de Trabajo.

MICROEMPRESA DE SOBREVIVENCIA

Según el Viceministerio de Microempresa, los trabajadores informales desarrollan sus actividades de manera individual o en micro o pequeñas empresas que están en todos los sectores de la economía, tanto en el área urbana como rural.

En el área urbana, el 47,6 por ciento de las microempresas se dedican al comercio, el 23 por ciento a la manufactura, el 10 por ciento a la construcción, el 7 por ciento a los servicios sociales y comunales, el 6 por ciento a otros servicios y el 6 por ciento al transporte y comunicaciones.

Las cifras del Viceministerio muestran, además, que la mayor parte de las microempresas dedicadas al comercio y los servicios, que son las que congregan al grueso de los informales citadinos, están en condiciones precarias, siendo su mayor desafío la subsistencia.

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