El sistema financiero no favorece a los productores
LAS SEIS CRUCES DE LA BANCA BOLIVIANA
**El sistema bancario muestra su peor cara: altas tasas de interés, depósitos de corto plazo, extrema dolarización, ineficiencia, odiosas preferencias para pocos prestatarios y orientación hacia el consumo y los servicios**
ECONOTICIAS.- Pese a sus notorios avances del último tiempo, la banca comercial boliviana aún tiene mucho por andar y hacer para cumplir a cabalidad con su rol de financiar e impulsar el desarrollo de las actividades productivas en el país, aseguran informes especializados.
Hasta ahora, el aporte de la banca privada al desarrollo nacional no ha sido el esperado y está aún muy lejos de cubrir las necesidades de los productores. Las altas tasas de interés, sus depósitos a muy corto plazo, la extrema dolarización, la orientación crediticia al consumo y los servicios, la excesiva concentración de préstamos en pocas manos y sus evidentes niveles de ineficiencia conspiran, entre otros factores, para que la banca no sea el aliado ideal de los productores nacionales.
Según una reciente investigación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), "el sistema financiero boliviano ha tenido un gran avance cualitativo y cuantitativo desde la crisis económica, pero aún refleja elementos de incapacidad para crear mecanismos eficientes de intermediación financiera que le permitan captar recursos económicos de los agentes de mercado y que puedan contribuir significativamente a incrementar el ahorro interno y la inversión productiva".
El estudio de la CEPAL sostiene que tres de los principales problemas con los que se enfrenta la banca del país son: la permanencia de altas tasas de interés, la permanencia de depósitos de corto plazo y la dolarización de la economía.
INTERESES PROHIBITIVOS
"A pesar de la constante disminución de la tasa de interés para los créditos que se ha dado a partir de 1987, ésta continua siendo alta y tiende a incrementarse de nuevo por el excesivo crédito de consumo y creciente brecha comercial. Por tanto, la banca comercial boliviana tiende a satisfacer en gran medida una demanda de crédito para consumo y no una demanda para actividades productivas que aumente la generación de bienes", asegura la CEPAL.
Según el último informe de la Superintendencia de Bancos, la tasa de interés para los créditos alcanzó a 15,3 por ciento a fines del año 2000. Hasta esa fecha, la banca había otorgado 1.743 millones de dólares para los sectores productivos y otros 1.849 millones de dólares al comercio y los servicios.
DINERO CALIENTE
Otra enorme dificultad que tienen los bancos para financiar a los productores es el agudo desfase que existe entre los depósitos bancarios, que son de corto plazo, y las demandas de crédito productivo, que son de mediano y largo plazo.
"En cuanto a los depósitos, su composición muestra el predominio de los depósitos de corto plazo en un ámbito donde aproximadamente el 60 por ciento de las captaciones del público a plazo fijo tiene una duración de un mes a un año", asegura la CEPAL.
Esto significa, según la explicación de la Superintendencia, que la mayor parte de los recursos depositados en la banca privada son "dinero caliente" que no debería ser colocado en sectores productivos, cuyo ciclo económico requiere de periodos de maduración mayores a dos años.
Estos depósitos a muy corto plazo, junto a las elevadas tasas de interés, explican, en gran parte, la notable inclinación de la banca boliviana a la hora de otorgar créditos para el consumo, el comercio y los servicios, aseguran los especialistas.
La extrema dolarización del sistema bancario es otro de los elementos negativos, apuntados por la CEPAL.