|
LA TIERRA EN MANOS DE LOS LATIFUNDISTAS |
Con cinco décadas de reforma agraria a cuestas, en Bolivia aún la tierra es de quien no la trabaja. En el ubérrimo oriente del país subsisten gigantescos latifundios improductivos en manos de los grandes acaparadores de tierras, mientras que en el altiplano y los valles millones de campesinos gimen por un pedazo más de tierra que los saque del minifundio y la miseria.
En el país, la tierra está muy mal distribuida y es el problema central de la agropecuaria boliviana. Las tierras más fértiles y aptas para la agropecuaria han sido dolosa e ilegalmente adjudicadas a neolatifundistas, que cuentan con fuertes lazos con sectores de poder político y económico.
Esta extrema concentración de tierras determina que sean cada vez más frecuentes las ocupaciones de predios por parte de los campesinos sin tierras o minifundiarios, lo que acrecienta la espiral de violencia y confrontación social y política en el agro.
Otros problemas estructurales que frenen el crecimiento y desarrollo de la agropecuaria, y que están más acentuados en el occidente que en el oriente del país, son la baja productividad, la falta de acceso al crédito, a la nueva tecnología y a mercados.
En el occidente boliviano hay una economía agraria campesina básicamente de autoconsumo donde reina el arado de madera, el minifundio, la pobreza, la erosión de tierras y una bajísima productividad.
En el oriente, donde se levanta una agropecuaria comercial, hay mayores ventajas productivas, una creciente mecanización y apoyo crediticio y tecnológico que permiten mayores niveles de rentabilidad. Sin embargo, este desarrollo puede ser un espejismo, ya que gran parte de la producción orientada hacia la exportación cuenta con mercados abiertos por acuerdos comerciales ventajosos, pero no sustentados en una competitividad sostenible por más tiempo.
La reforma establece que el Estado comprará, a precio real de mercado, todas las tierras ociosas que estén en manos de los traficantes y latifundistas, que recibieron esas propiedades sin pagar ni un centavo por ellas
El presidente de Bolivia, Evo Morales, logró anoche la aprobación congresal de los contratos petroleros con las transnacionales y las reformas a la ley de tierras. La primera garantiza mayores ingresos para el Estado y millonarias ganancias para las petroleras que explotarán por 30 años las riquezas en gas y petróleo. La segunda agiliza los mecanismos para la reversión y distribución de tierras ociosas, aunque garantiza todos los latifundios que puedan demostrar que cumplen alguna función económica y social
|